Elmundodewayne.es cumplió ayer un año en la Red y yo no puedo evitar echar la mirada atrás y sentir ese cosquilleo que produce la emoción. Y cuando digo echar la mirada atrás me refiero a verme en mi habitación de la residencia Sparta de Lund (Suecia), dónde viví mi año de Erasmus, último de la carrera de Periodismo.

No os resultará difícil imaginar que en aquel entonces mi mente estaba llena de ideas, ilusiones, sueños, etc. La experiencia Erasmus tocaba a su fin y yo habría de regresar a España y además hacerlo para comenzar de verdad a trabajar como periodista, incluso ganar algo de dinero con ello.

El entorno era el propicio para soñar y para comenzar a crear. La ventana te mostraba día sí y día también un paisaje oscuro con la nieve y la lluvia como protagonistas principales. Si encima lo aderezabas con el humo del tabaco y la música de Quique González y Los Piratas, la verdad es que aquello se convertía en una sala de creación más que en una simple habitación.

Allí aprendí a crear gracias a magníficos profesionales y mejores amigos como Luis Carregal o Miguel Ferrá. Ellos realmente inspiraron con sus pensamientos compartidos mucho de lo que terminaría buscando. De alguna manera, allí comenzó a gestarse elmundodewayne.es.

Como buen periodista y, sobre todo, como la mayoría de las personas, he tenido mis grandes crisis de identidad profesional (y las que me quedarán, imagino). En algunos momentos de mi corta trayectoria periodística, he decidido pararme a pensar qué estaba haciendo y para qué. Hay algunas preguntas que siempre han rondado mi cabeza como ¿qué estoy haciendo mi trabajo?, ¿para qué sirve?, ¿qué le aporta a la sociedad? Y demás del estilo. No en vano, se supone que si uno es periodista su trabajo está enfocado habitualmente hacia el colectivo, no hacia uno mismo.

Por lo tanto, mi principal preocupación siempre ha sido encontrar un trabajo en el que me fuese a la cama sintiendo que las numerosas horas del día que le había dedicado a mi labor profesional habían servido para algo relativamente bueno y no solo para disponer de dinero con el que subsistir.

Pues bien, hace hoy exactamente 366 noches que me voy a la cama más tranquilo. Si me fuese absolutamente tranquilo seguramente tendría bastante poca conciencia social y más en estos días en los que la materia con la que trabajo, es decir, la información, no trae más que signos de que no vamos por muy buen camino. Tanto es así que de repente se está extendiendo el fenómeno “a ver quién más es capaz de perder la educación”. Si la crisis solo fuera económica…

En cualquier caso, como decía esas 366 noches son las mismas en las que elmundodewayne.es lleva en marcha. Soy consciente de que el proyecto está en el nivel -1 (como poco) todavía, pero no es lo más importante. Tranquilos, nunca nos ha faltado ambición por mejorar ni nos va a faltar.

La historia de elmundodewayne.es se escribe en numerosos folios con dibujos extraños y borrones que luego forman una página web. En numerosas hojas de cuaderno con ideas, secciones, sub-secciones, nombres de posibles colaboradores, etc. En miles de emails. En cientos de rectificaciones. En miles de dudas. En millones de buenas intenciones. Y también en algunas que otras desilusiones, en algunos que otros contratiempos y dificultades. Nada bueno es fácil.

Dar forma a un proyecto comunicativo, formar un equipo y desarrollar el proyecto no es sencillo. Aunque en este punto he de decir que si tienes la suerte de dar con el equipo adecuado, uno aprende infinitamente más de ellos, de lo que uno pueda enseñarles.

Cuantas noches hemos pasado sin pegar ojo. Cuantos fines de semana. Cuanto esfuerzo en general ha costado llegar hasta aquí. Pero lo hemos conseguido: hemos comunicado. Sí, sí, hemos comunicado. Y lo hemos a nuestro estilo, que es único y ni mucho menos el bueno, pero sí es nuestro estilo.

Elmundodewayne.es no tiene ni publicidad, ni ingresos de ningún tipo. No es una queja, ni una lamentación, ni tan siquiera una reivindicación. Somos conscientes de que todo tiene su momento y de que el valor del trabajo que se hace ahora es mucho mayor. Lo que hacemos lo hacemos para comunicar. Nuestras posibilidades se limitan, pero nuestras ideas y nuestras ganas harán que el proyecto siga creciendo. No es menester engaña a nadie, por lo tanto sí, nosotros sí creemos que nuestro trabajo vale dinero, pero ello no nos hace renunciar a los objetivos principales del proyecto.

Ofrecer una comunicación plural, abierta y sincera es nuestro motor. No es fácil, nada bueno es fácil. Dar voz a agentes y temáticas que no tienen quizás demasiado hueco en otros productos comunicativos es también nuestra meta. Cuando dábamos forma al proyecto pronuncié varias veces que si al final del primer año términos como “Real Madrid, Zapatero, conejito u Operación Trinunfo” habían carecido de importancia en nuestra web significaría dos cosas: habríamos logrado un primer objetivo y no nos visitaría casi nadie.

Me equivocaba en la segunda parte. Nos ha visitado mucha gente, ya que si despreciásemos las 60.000 visitas que hemos tenido, deberíamos echar la persiana ipso facto. Y tener un comentario de media por artículo cuando has publicado casi 700 artíuclos tampoco es un dato que desechar. En la primera no me equivocaba tanto: hemos conseguido muchos objetivos.

Ahora toca mejorar y seguir creciendo. Ojala este segundo año de vida nos traiga muchos más participantes, tanto formando parte del equipo, como formando parte de la comunidad. Pero sobre todo, ojala podamos seguir siendo tan felices desarrollando este proyecto. Seguiremos pidiendo un mundo más justo, más sostenible, menos hipócrita y más responsable y que a nadie le suene a topicazo, no es fácil, pero nada bueno es fácil.

Y seguiremos reivindicando el oficio del periodista, oficio por el que miles de compañeros se entregan en cuerpo y alma y que en escasas ocasiones es correspondido como debe. Más bien todo lo contrario.

Y para el final lo más importante: mi agradecimiento sincero a todos. A todos los que nos habéis visitado, a todos los que habéis confiado en nosotros y en el proyecto.

Por supuesto al equipo: Marta, Tino, John, María, Fran, Esther, Pierre, Miguel Ángel, Raúl, Miriam, Leticia, Aitor, Jesús, Dani, Guillermo, el otro Raúl, Laura, y Manu.

Sin olvidarnos de nuestras firmas invitadas, Jordi y Jaime, y de Agencia Dossier. Y a todos los entrevistado y a aquellos que nos han servido de fuente de información e inspiración.

Y en especial, realmente en especial, a Marian, Ana, Chema, Fernando, Mario, Inés, Sandra, María y Víctor por haberos dejado la piel en esto y por un millón de razones difíciles de reseñar.

Nos queda todo por delante, 366 días después la puerta sigue abierta y hoy posiblemente tenga mucho más sentido que el 23 de febrero de 2009.

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